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En cautiverio



He trabajado en mi vida por él. O al menos eso he creído. Por el de las especies que siento que están atrapadas. Porque creo que siendo niña vi la cara de un mico tras las rejas de algún zoológico. Y esa mirada me lo dijo todo. Me transmitió todo lo que yo necesitaba para comenzar ese Sentir que me ha llevado tan lejos. Me ha traído hasta acá. Hasta esta madrugada en donde me siento tan afortunada. Tan bendecida. He hecho todo lo que he querido. Todo. Y eso me hace sentir súper agradecida. Porque si la verdad que hoy comprendo es real, entonces quienes me han amado tuvieron que hacer su propio proceso de soltarme para yo de esa forma liberarme y yo lograr mis sueños. Los ha desgarrado. Lo sé. Porque me he revelado en contra de muchas cosas. De muchas. Y eso genera una resistencia. Resistencia que yo no he tenido. No sé por qué. Simplemente lo siento en mi piel. Y le creo. Y con tal de no sentir ese cautiverio en mi cuerpo. Con tal de no verlo en mi mirada. Con tal de no verlo en mi espíritu, he hecho hasta pa´vender. Literal. He llorado hasta que ningún gramo de sal pueda salir de mi y yo termino y me miro y solo puedo sonreír. Como anoche. Que comprendí algo que no había entendido de mi propia especie. Su cautiverio. Ese en el que muchos deciden vivir por voluntad propia y me impactó. Totalmente.





En cautiverio. Así viven muchos. Y yo no me había dado cuenta. Y me sorprendió. Y tuve que ponerme a ver una buena peli de niños para reírme. Y no me reí. Me dormí. Y hoy desperté recordando. Y como es habitual. Tomo mi café, pienso, oro, leo, medito, escucho la más bella música y escribo. Y vuelvo a recordar el rostro de aquel mico. Su cautiverio no difiere de esos espíritus que están atrapados en esos cuerpos sin libertad. Para nada. Son la misma. Porque en ambos son las ilusiones las que están atrapadas…son ellas. Las ilusiones. Esas nos permiten levantarnos cada día con la esperanza de un nuevo día. De una nueva posibilidad de lograr lo que más deseamos. Pero cuando esas ilusiones están condicionadas no por lo que tú deseas sino por lo que alguien más desea para ti, no es igual. No es lo mismo. Porque la libertad no es solo física. Es ante todo espiritual. Es del alma. Y cualquier atadura no te hace libre. Te hace dependiente. Y te hace ser ese mico que vi tras las rejas.





En cautiverio. Qué dolor. Qué impresión además porque es aceptada y acordada con tu voluntad. Cuando quien nos rige es ese libre y maravilloso libre albedrío. Ese. El mismo. Y puedo ver tu rostro, y muchos rostros, tras tantas cadenas…tantas. El miedo, la ira, la comodidad, el silencio, la venganza, el odio, el desamor…tantas personas cargando el peso de conceptos tan simples por sí solos pero tan duros de cargar en nuestro espíritu. Porque ninguno de ellos nos permite el momento presente. La presencia. Sino que por el contrario nos atan al tiempo que es el que nos enreda todo. Y el que hace que ese cautiverio sea tan eterno como nuestros pensamientos sobre él. Siempre he sabido que todo lo que mas amo está del otro lado del miedo. Y me he tirado más de una vez sin puente ni nada para cruzar por eso que amo. Y una veces he caído donde es. Y otras ni he caído. Y otras me he dado tan duro que aún duele. Pero valió la pena. No tengo remordimientos. Ni arrepentimientos. También me han empujado dulcemente. También me han empujado a lo hijueputa. Y también me han tirado dulcemente. Y no tan dulcemente. Y a pesar de que en el instante miro hacia arriba antes de darme el guarapazo, siempre he estado agradecida. como anoche. Porque de una forma u otra lo que han hecho me libera. Y eso me encanta. Y lo agradezco. Nomarawhat. Gracias…Porque aunque quien me empuje o me tire dulce o amargamente ni agradecimiento sienta, yo sí. Gracias gracias y gracias. Y una vez mil gracias. Porque me haces libre. Y yo sé que los sentimientos de los seres no tienen que ser recíprocos. Pero yo sé que la vida y el universo lo son y eso me sobra y me basta.





En cautiverio.¿Cuándo te miras al espejo te ves sin rejas? ¿ninguna? Porque ese sí es el reto. Uno que nos permita vivir sin ninguna atadura, ni velo, ni reja. Ni dependencia. Ni nada…así no más. Como vinimos…sin nada que haga ésta, nuestra existencia, parte de un adormecimiento colectivo. No. No podemos. Si hay algo por hacer es vivir en libertad. Es tan placentero. Tan revelador. Tan mágico. Tan dulce…que cualquier trago amargo pasa en segundos. Porque comprendes que estas en el presente y que en ese instante presente nada te talla. Nada te duele. Sino que escuchas plácidamente latir tu corazón y sabes que estás en paz contigo. con tu madre, con tu hijo, con tus amigos…y eso…es una bendición. Así como estar agradecida. Porque saber que tus relaciones están sanas no tiene precio. Ninguno. Saber que la abundancia no es dinero sino pensamientos sanos es el mayor regalo que uno pueda darse. Saber que la libertad es un derecho del espíritu y un patrimonio…va más allá de cualquier alegría. Una que siente el espíritu y se quiere salir de emoción por cada parte de tu cuerpo. Y hoy en mí, se sale con una hermosa sonrisa que esbozo en mi rostro y que con quienes tenga el placer de verme hoy, sentirán en mi espíritu. Porque no estoy en cautiverio…en ninguno. Soy libre.





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