EGO
Jan 5, 2026
story
Seeking
Encouragement

Ese. Este. Qué enredados nos tiene a todos. Atrapados. Nos enseñaron a mantenerlo adentro como una pieza invaluable. Y despojarnos de él nos cuesta la vida. Durante años lidiamos con él porque es como si fuera un intermediario que se metió entre nuestro cuerpo y espíritu y nuestra alma. Y vive haciendo cortocircuitos constantemente con todos, con el mundo que nos rodea, con nosotros mismos, pero sobre todo con otros.
Ayer me dijeron literal: “Ud. ya murió para mí”. Y aunque nunca nadie me lo había dicho antes, y espero que sea la última vez, porque en realidad parece salido de una película mexicana barata. Solo me dio cuenta de lo perdidos que podemos estar los humanos, de lo que puede hacer la religión en las mentes débiles y lo peligroso que puede ser vivir con una enfermedad mental no diagnosticada. Viví con una silenciosa casi toda mi vida, y fue extremadamente doloroso cuando miré tantas veces el suelo abajo desde esos balcones pensando que la mejor salida de mi mente era morir. Pero no morí, ni ese día, ni ayer que me mataron en la mente de alguien más. No funciona así. No es tan simple. Porque inclusive cuanto más quiere uno que algo muera, no es matándolo como muere, es soltándolo, es liberándolo. Es dejándolo ser…
Pero el ego nos confunde. Nos mete por caminos de nuestra propia mente, en nuestras disertaciones, conclusiones, análisis, verdades que al final son falsas. La loca, esa no soy yo, es nuestra mente que no para nunca. Que vive desvivida por no parar nunca hasta que un día, zas. Tenga. Un freno en seco nos para la mente, el cuerpo, el espíritu y el alma. Y aunque estos dos últimos quedan suspendidos en el limbo, ellos procesan todo. Lentamente, como en cámara lenta. Porque su función es otra… es netamente espiritual, es ancestral, es universal, el verdadero misterio.
No morimos, cambiamos de cuerpo, posiblemente nos quedemos sin él, pero no morimos. Así es que quien me mató en su mente, no sabe el viaje de vida que le espera. Eso no es un privilegio humano, es solo divino, y espero que hasta este punto de mi vida y de mis vidas, creo que vivimos muchas y de muchas formas, no solo humana, no le haya hecho nada a los dioses como para que maten mi espíritu. Creo que esa opción también existe. Debe haber materia que fue un desperdicio o quedó mal adherida a otras partículas y esas sí es mejor explotarlas y que vuelvan a su origen, pero espero que no sea mi caso. Porque sé con absoluta certeza que no lo es.
Viajamos entre mundos y espacios, somos atemporales en nuestro espíritu, pero mientras comprendemos eso, no logramos sobrellevar el mundo humano con sus tiempos y espacios. Quienes lo entendieron, viviéndoos como en otra dimensión, y su ego salió ya de ser ese concepto intermediado hasta con Dios. Yo no tengo intermediarios con Dios. Hay veces que me siento en la naturaleza y puedo verlo en todas partes. Hay veces que me entro a cualquier iglesia. No me obliga nada, ni nadie. Simplemente voy sintiendo en donde puedo comunicarme con él o ella o simplemente con Dios sin género, porque no tiene. Es todo a la vez. Es una energía todopoderosa que mueve la grandeza y vastedad de este universo en el caos y en el orden perfecto. Lo siento siempre; desde niña me ha acompañado y lo he visto. Y sobre todo cuando me he inclinado ante él, diciéndole a esa grandeza: "Aquí estoy, me dispongo a que sea lo que tú quieras", es cuando he recibido lo que necesitaba.
Aquí estoy, en silencio; sé que cuando me cuesta ver en el mundo humano el camino, Dios lo ha iluminado de muchas formas que a veces parecen incomprensibles. Pero así es como funciona. Desde la magia y el misterio que es. Tengo fe en que el mundo que nos rodea se reordena increíblemente para ofrecernos siempre lo mejor. Aunque duela desde el ego. He recibido muchos golpes; algunos sí que me han matado, pero no morí. Sobrevividnos, porque somos eternos.
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