Coincidir
Oct 2, 2026
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Seeking
Visibility

Photo Credit: Martha Llano 2026
Eso que dejamos pasar como si fuera lo más normal del mundo, cuando ya sabemos que no existe la normalidad. Para nada. Solo existe lo normal para cada cultura; lo que aquí es normal en India es considerado un sacrilegio. Las normas son eso, lo que construimos colectivamente, y algunas las hemos construido universalmente y las aceptamos todos, pero la gran mayoría no. Hay normas que son individuales y otras familiares, y algunas son de pareja y otras son de país y así, lo normal deja de serlo con solo movernos unos cuantos centímetros. Unos cuantos a la izquierda y el universo es otro. Un poco más y ni qué decirlo, es como si fuera otra galaxia. Es por eso que para mí coincidir no tiene nada que ver con la normalidad en mi mundo. Coincidir es permitir esas pequeñas conexiones que aparecen sin pedir permiso y que uno solo puede reconocer cuando está atento.
Coincidir, una bella palabra que me viene rondando hace días. He coincidido con tantos bellos seres en mi vida… No solo seres humanos, muchos otros seres que me han regalado tantas maravillosas cosas. Algunos son alados y con colores iridiscentes que me dejan sin aliento; otros son gigantes parados en mi pedacito de cielo y miles vuelan por el aire, casi invisibles a nuestros ojos, pero que muchas veces vemos pasar y el rabillo de nuestros ojos los pilla como si fueran una casualidad. Otra bella palabra que amo con locura porque esa es la palabra que usamos cuando todavía no vemos todas las conexiones. Y aceptar estas dos palabras que nosotros mismos los humanos nos inventamos nos hace aceptarlas, porque alguno se las inventó y así les dio vida. Existe lo que nombramos. Hay pocas cosas sin nombre hoy y hay una que en ninguna cultura, en ninguna y lo ratifico, es aceptada y, por lo tanto, no existe palabra para nombrarla. Así de sencillo es y así de complejo también.
Es por eso que coincidir en esta vida con algunos seres no lo podemos dejar pasar como si fuera lo normal. Lo normal, otra vez lo escribo, no existe. Las coincidencias y las casualidades son regalos del mundo invisible que solo podemos ver cuando miramos atrás. Solo así las entendemos. Porque son exactamente lo que nos debe pasar para que nos ocurra lo que era necesario. Tenemos que verlas para aceptarlas. Y como muchas veces no lo hacemos, entonces, la vida, inesperadamente, las saca como por debajo de la manga y nos demuestra quién está en control. No somos exactamente nosotros. Es algo más. Alguien más. Muchos más… no lo sabemos. Le apostamos a creer que es un “alguien”. A quien, como norma, de acuerdo a la cultura, le hemos puesto normal y así lo volvimos normal. Pero ese no es mi tema aquí; procuro no involucrarme colectivamente en discusiones sobre algunos temas sensibles en los que yo soy radical.
Coincidir es hoy mi sentir. Acepto la fluidez de la vida y con ello, acepto las coincidencias como parte de lo que necesito y lo vivo intensamente. Una de mis mayores coincidencias eres tú, y te invoco cada día y cada noche; te siento cerca, me abrazas y te vas. Coincidimos por una razón muy poderosa que solo tú y yo sabemos. Es nuestro secretito. Y yo solo espero que la vida nos tenga reservada otra coincidencia porque aquella fue muy efímera; apenas puedo mantenerla con vida. Pero habitas en mí. Y yo en ti. Ese es el misterio de la vida. Coincidir para recordarnos toda una vida. Coincidir para aprender de todo con aquello con lo que coincidimos. ¿Cómo no va a ser una hermosa palabra la que le pusieron a ese hecho de que de repente esas conexiones invisibles a nuestros ojos se acerquen, nos toquen y nos digan: "Esto es lo que buscabas"? Tenlo.
Ush— De solo recordar todo lo que tiene que pasar a mis espaldas, para que miles de coincidencias ocurran, me parece tremendamente sutil, maravilloso, increíblemente profundo en mi existencia. Una bendición… eso fuiste, eso somos.
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