Lo que no vemos
Feb 23, 2026
story
Seeking
Encouragement

Es eso que está por detrás de nosotros. Lo que intuimos cuando el cuerpo nos habla, pero que nuestra alma calla para poder continuar. La traición nació en alguna parte de nuestro mundo para lograr que uno u otro sobreviviera. Hay mil historias, cuentos, mitos, y leyendas, y seguro que alguno de ellos fue el nacimiento de esa capacidad de los seres de hacerles a los otros daño. Porque, al fin y al cabo, eso es lo que hace. Para mí, pudo haber sido cuando aún estábamos en las cuevas y protegíamos a los nuestros. Una noche cualquiera, cuando no fuimos capaces de entendernos como comunidad y pensamos que el fuego podía ser para unos pocos, o que cuando cazábamos no debíamos compartir nuestros alimentos, a pesar de que el trabajo fuera colectivo.
Hay un fondo lejano en muchas de las cosas que hoy hacen o tal vez hacemos. Lo que yo sí tengo claro es que, sin compasión, generosidad y bondad, no vale mucho la pena vivir. La oscuridad no es algo que me rodee permanentemente, pero la he sentido cercana a mi vida. Sin embargo, lo que dicen de mí y de lo construido durante más de treinta años de sacrificios dice más de ellos que de mí. Solo la naturaleza sabe y puede reconocer las intenciones tan claramente. No podemos ir por la vida haciéndole daño a los seres humanos sin pensar que algún día nuestras palabras y nuestras acciones no tengan consecuencias sobre nosotros.
Lo que no vemos nos lo dice claramente el cuerpo. Ese que está bien pegadito de nosotros no se equivoca. Porque su comunicación con nuestro espíritu y con ese otro mundo que no vemos es sutil, directa, clara y sin mensajes ocultos detrás de nada. Lo que el cuerpo siente, el espíritu nos lo está intentando decir desde hace rato. Y nos lo dice principalmente con dolores que luego se vuelven enfermedades que misteriosamente no entendemos. Nos lo dice en sueños y es como si no supiéramos interpretarlo. Lo que no vemos es lo que el cuerpo no calla, pero que nosotros, que somos algo entre nuestro espíritu y nuestro cuerpo, no queremos ni aceptar ni comprender. Somos esos escondidos aún en nuestras cuevas, siempre creyendo que aún nos van a atacar, a robar, a mentir, a dañar. Y no, ya muchos no vivimos en ese mundo aún tan primitivo.
Lo que no vemos siempre queda en evidencia cuando la luz se acerca. La luz es ese fuego que tarde que temprano se acerca para iluminarlo todo, para ver qué hay rodeándonos y dónde se han escondido esas pequeñas oscuridades que también simplemente están intentando hacer lo suyo. Sobrevivir, encontrar su mundo. Y cuando acercamos nuestra luz a esa diminuta energía, podemos ver lo frágiles que son y que somos, su diminuto tamaño que, con ojos o sin ellos, nos observa directamente porque cree que podemos ser su presa. Y no, no hay oscuridad que pueda verdaderamente con nuestra luz cuando estamos en nuestro centro. Tenemos la capacidad de alejar de nuestro centro todo lo que intente acercarse para dañarnos. Esa es nuestra mayor capacidad. Porque lo que no vemos sí lo sentimos y ahí hay una gran diferencia. Podemos parecer, pero no ser. Y “aunque muchas veces parecer puede ser peor que ser”, como me lo dijo mi padre en una ocasión, definitivamente podemos parecer algo, pero en realidad somos esa luz poderosa que todo lo puede, todo. Solo acércate.
Lo que no vemos está expuesto siempre. Unos lo ven claramente, otros no; lo que es evidente para mí, no lo es para ti, y es así como nadie coge experiencia por la de los otros. Tenemos que vivir nuestra propia historia y luego comprender cuántas veces tuvimos símbolos claros sobre las acciones del universo sobre nosotros a través de seres que llegaban a nuestras vidas. Esto está todo conectado y no hay a dónde esconderse de lo que le hacemos al mundo que nos rodea. No hay cielo e infierno, porque todo está en nosotros. Cada uno decide de qué lado está y de qué forma se mueve en el mundo. Porque al final, lo que no vemos, también está en ti y uno siempre se queda donde se siente y está a salvo.
- Our Impact
- Global
